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¿Evitamos las comparaciones?

No sé si es por naturaleza, pero por norma general a las personas nos gustan las comparaciones incluso en el ámbito sanitario. Por eso no es de extrañar que cuando tratamos a pacientes con una patología similar nos pregunten cosas como por qué aquel que lleva menos tiempo que yo tiene ya más movilidad, o por qué hace ejercicios distintos a los míos o incluso por qué a ellos les duele más que a los demás.

Los pacientes que son tratados porque han sufrido un accidente de tráfico no son la excepción, sobre todo si han sido más de uno los ocupantes del vehículo y cada uno de ellos presenta una batería de síntomas distintas.

En la revista Cuestiones de Fisioterapia, en su volumen 45 nº2, podemos encontrar el estudio “Las circunstancias del accidente de tráfico podrían influir en la sintomatología del latigazo cervical” realizado por Da Cuña-Carrera I.  y colaboradores, donde teniendo en cuenta que las circunstancias de cada accidente de tráfico son únicas y que por lo tanto no se puede determinar un mecanismo lesional único, intentaron analizar qué relación hay entre las características del accidente de tráfico y la presencia de síntomas antes de recibir tratamiento fisioterapéutico, así como intentar conocer la evolución de los síntomas en las primeras sesiones de fisioterapia.

En este estudio valoran parámetros como la posición que ocupaba el paciente en el coche, el sexo y la edad del mismo, hacia dónde estaban mirando, la localización del impacto, el uso de medidas de seguridad e incluso cuándo se iniciaron los síntomas o cuándo recibieron la primera asistencia médica.

Aunque hay factores como la edad, el sexo e incluso el tipo de accidentes de tráfico que no son significativos, otros como el asiento ocupado dentro del coche, el uso del cinturón, recibir asistencia sanitaria en carretera o la gravedad de los síntomas iniciales influyen en el pronóstico de nuestros pacientes.

Así los acompañantes que ocupan el asiento trasero, seguidos del conductor son los que salen peor parados en los accidentes de tráfico; el uso del cinturón también aumenta las probabilidades de sufrir latigazo cervical, aunque hoy en día nadie pone en duda la necesidad de su uso para salvar vida; el hecho de presentar parestesias, entumecimiento de brazos o manos o dolores de cabeza además del esguince cervical se relacionan con un peor pronóstico.

Además, también recogen en el estudio que el hecho de la existencia de pacientes simuladores que exageran o fingen los síntomas para poder recibir durante más tiempo la compensación económica que les asigna la compañía aseguradora, hace que sea más difícil extraer resultados.

Ana Belén Fernández Cebrián  

Responsable del Área de Fisioterapia de la Unidad de Tráfico del Centro Médico del Ejercicio AMS